Como está dicho en la parábola de los talentos, quien más recibe, más debe rendir ante el Patrón. A quien menos se da, en cambio, menos se pide.
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El Mal se concentra en aquellos puntos desde donde puede influir más en otros: en gobernantes, padres de familia, lideres de empresa, en todo aquel que sea guía de almas (ver artículo)