El curioso prodigio de la licuefacción de la sangre de San Genaro, que tiene lugar sólo en tres fechas fijas cada año, se produjo el sábado cuando el Papa Francisco impartió la bendición con la reliquia del obispo martirizado en el año 305 y venerado (ver artículo)
La sangre de San Genaro se licúa ante el Papa Francisco
