Sí, adoptar a un hijo es una decisión maravillosa y agradable a los ojos de Jesús. Una expresión del amor que un matrimonio es capaz de dar. (ver artículo)
Él recuerda que “desde que supe que iba a ser padre para mí fue una alegría enorme, fue algo único. La vida de una criatura vale más que cualquier cosa". (ver artículo)